NATURALEZA MODERNA
$49.000
ISBN: 9789871622795
Cantidad de Páginas: 584
Descripción
RADAR 29 de septiembre de 2019 Una reflexión sobre la naturaleza desde el corazón de la contracultura Naturaleza moderna, diario y testamento del cineasta Derek Jarman Entre 1989 y 1990, Derek Jarman -el director británico de Caravaggio, Eduardo II y Sebastiane entre muchos otros films- llevó adelante un diario cuyos últimos registros serían los de una larga hospitalización a causa del sida. Naturaleza moderna se publicó en Inglaterra en 1991, tres años antes de su muerte. En este original texto que ahora Caja Negra publica en castellano, Jarman se plantea como punto de partida una activa meditación acerca de la naturaleza y su relación con la cultura, lo contracultural y también con aquellas identidades que todavía, en esos años, podían ser consideradas como antinaturales. En su diario, Jarman sigue los pasos de la esforzada construcción de su jardín en un árido pueblo costero del sur de Inglaterra, que también daría lugar al film The Garden, cuyo proceso de filmación se sigue en el diario. Jarman recuerda muy especialmente su infancia y la importancia que tuvo la botánica y el contacto con los bosques como alternativa a las lúgubres horas escolares. Y, entre cultivos y flores, desparrama anécdotas de su trato con figuras artísticas como David Hockney, Robert Mapplethorpe, Vivienne Westwood, Pet Shop Boys, Annie Lennox y Tilda Swinton. Aquí se publica el prólogo a esta edición de la novelista y crítica cultural Olivia Laing. Por Olivia Laing Ningún otro libro me resulta más querido que este. No hay otras páginas sobre las que haya vuelto con mayor asiduidad o que hayan tenido en mí una influencia más perdurable. Leí Naturaleza moderna uno o dos años después de su publicación en 1991, con toda seguridad antes de la muerte de Derek Jarman en 1994. Fue mi hermana Kitty la que me introdujo en su obra. Por aquel entonces, ella tenía diez u once años, y yo doce, tal vez trece. Éramos niñas raras. Mi madre era gay y las tres vivíamos en un feo y moderno complejo edilicio de una ciudad cercana a Portsmouth, lleno de calles sin salida que llevaban los nombres de los campos destruidos para construirlo. Éramos bastante felices juntas, pero el mundo exterior nos resultaba un sitio endeble, inhóspito, siempre gris. Odiaba la escuela de señoritas a la que iba, llena de alumnas homofóbicas y maestras entrometidas, siempre interesadas en saber más acerca de nuestra situación familiar. Eran los tiempos del artículo 28, que prohibía que las autoridades locales promovieran la homosexualidad o que se hablara de ella en las escuelas como una supuesta relación familiar aceptable. Vivíamos bajo el perverso gobierno de un Estado que nos consideraba una familia supuesta, sometida a la amenaza siempre latente de una eventual exposición y el consiguiente desastre. No recuerdo cómo llegó Derek a nuestro mundo. Tal vez haya sido gracias a una emisión de Eduardo II en la trasnoche de Channel 4. Kitty quedó deslumbrada. Durante años, vio de noche una y otra vez en su cuarto todas las películas de Jarman, se convirtió en su seguidora más acérrima e improbable. Le resultaba particularmente conmovedora la escena en que Gaveston y Eduardo, vestidos en pijamas, bailan juntos en la cárcel mientras Annie Lennox canta Every Time We Say Goodbye. En mi caso, fueron sus libros. Naturaleza moderna me atrapó de inmediato. Al volver a leerlo este invierno me sorprendió corroborar hasta qué punto marcó mi vida adulta. Fue entre sus páginas que comencé a hacerme una idea de qué significa ser una artista, tener posiciones políticas e incluso acerca de cómo plantar un jardín (de manera lúdica, obstinada, sin prestar atención a los límites, en libre colaboración con el entorno). Durante mi juventud, su potente hechizo me llevó a incursionar en la herboristería, bajo el encanto de las interminables letanías de los nombres de plantas dulcamara, áster, ononis, intercaladas con fragmentos de textos de los antiguos herboristas, Apulio y Gerardo, acerca de las propiedades de la violeta de las hechiceras y la querida cala. Cuando me dispuse a escribir mi primer libro, To The River, fue la voz de Jarman la que intenté transmitir. A principios de los noventa, Derek siempre estaba en el diario o en la radio. Era una de las poquísimas celebridades británicas que habían hecho público que vivían con VIH, y esto lo convirtió en un mascarón de proa. Siempre odié los secretos, nos explica en este libro, ese cáncer corrosivo. No dudaba en mostrarse enérgico contra el prejuicio, la censura y la falta de fondos para la investigación, pero también podía resultar encantador, inteligente y hasta capaz de pequeñas maldades. En un principio, le preocupó que la noticia pusiera en riesgo la viabilidad de su futuro como cineasta, dado que de allí en más ninguna compañía estaría dispuesta a asegurarlo. Sabía, también, que atraería el odio de los periódicos sensacionalistas y se convertiría en un blanco visible para exorcizar el pánico del sida. Sus temores no eran infundados. En sus memorias de 2017 para el London Review of Books, el dramaturgo Alan Bennett recuerda que en ocasión del estreno de Angels in America en 1992 le tocó sentarse detrás de Jarman. Se había hecho un ligero rasguño antes de llegar al teatro, y estaba aterrorizado de que Jarman se diera vuelta y quisiera estrecharme la mano. Así que con vergüenza traté de pasar lo más desapercibido posible. En el intervalo, salió de la sala y consiguió un apósito, tras lo cual sí se sintió en condiciones de saludarlo. Bennet decidió contar esta historia, según nos dice, como un recordatorio de la histeria de aquella época, a la que tampoco yo fui inmune. Resulta difícil explicar lo sombríos y lúgubres que fueron aquellos años. No teníamos Internet, esa mutación adictiva del espejo mágico del Dr. Dee. Sabíamos muy poco. Enfermo y todo, Derek resultaba un insolente y abrasador testimonio de posibilidad. Nos bastaba verlo para saber que había otra forma de vida: libre, desenfrenada, gozosa. Él abrió una puerta y nos mostró el paraíso. Lo había plantado con sus propias manos, ingeniosas y ahorrativas. No creo en las vidas modelo, pero incluso hoy, veinticinco años más tarde, me pregunto una y otra vez: ¿qué haría Derek en esta situación? Jarman fotografiado en Prospect Cottage UNA CASA EN EL FIN DEL MUNDO Derek Jarman inicia el diario que más tarde habría de convertirse en Naturaleza moderna el primer día de enero de 1989, con la descripción de Prospect Cottage, esa pequeña casa de pescadores de color negro, ubicada en la playa de Dungeness, que compró en un arranque a un valor de 32.000 libras esterlinas, haciendo uso de una herencia que había recibido de su padre. Después de décadas de vivir en Londres, al fin tenía la oportunidad de volver a su primer amor: la jardinería. A primera vista, cuesta pensar en Dungeness como una ubicación prometedora para un enamorado de las plantas. Este sitio conocido como el quinto cuarto del mundo es un lugar distinto de cualquier otro, un microclima de extremos, asolado por la sequía, los fuertes vientos y la sal de mar, perniciosa para las hojas. Sobre ese desierto de piedra, al que una imponente planta nuclear ignora, Jarman decidió conjurar un oasis improbable. Al igual que con todos sus proyectos, lo hizo a mano y con un mínimo presupuesto. Cargando estiércol y cavando agujeros en la grava, convenció a las rosas antiguas y a la higuera de florecer con el mismo encanto con que manejaba a sus actores. En sus primeras páginas, Naturaleza moderna no difiere tanto de los escritos de Gilbert White o Dorothy Wordsworth, descripciones eruditas de la flora y la fauna local acompasadas por retazos de sabiduría de anticuario. Jarman tenía la habilidad del pintor para advertir los tonos cambiantes del mar, el cielo y la piedra, y dedicó la sutileza de su mirada a descubrir en esa playa una abundancia improbable. La amapola cornuda y la col marina brotaron de la grava; luego habrían de llegar los jacintos, las varas amarill
Otros proveedores disponibles
Cargando mapa...
Todas las ubicaciones disponibles
| Autor | Jarman, Derek |
|---|---|
| Editorial | |
| Formato | |
| Idioma |
Más libros de este punto de venta
CLARO – JUEGO DE CARTAS
MALDON
$45.000COUNT UP
MALDON
$29.500FILOSOFIA & CO 4
HERDER SA
$20.000EL ORDEN DE LOS LIBROS
GEDISA
$22.900

